La familia, el trabajo y la fiesta


(Domingo, 27/05/2012)

En la ciudad de Milán tendrá lugar un acontecimiento muy importante para las familias. Del 30 de mayo al 3 de junio se celebrará el VII Encuentro Mundial de las Familias, que organiza el Pontificio Consejo para la Familia, bajo la presidencia del Papa Benedicto XVI.

Familias del mundo entero se reunirán estos próximos días en Milán convocadas por el Santo Padre con una temática muy actual y vital: “La familia, el trabajo y la fiesta”. Ciertamente trabajo y fiesta tienen mucha relación con la vida de la familia y hay una serie de problemas que tienen especial relación con la realidad actual del trabajo.

El trabajo está –debiera estar siempre- al servicio de la persona y de la familia. El trabajo permite obtener los medios económicos que las personas y las familias necesitan para vivir y satisfacer sus necesidades materiales, culturales y sociales. Todos conocemos la falta de armonía entre familia y trabajo en lo que respecta a los horarios de trabajo de sus miembros, y cómo esto incide muy negativamente para poderse reunir y convivir como es debido para el bien de todos.

Pero hoy el paro afecta en nuestro país a un número alarmante de personas, que ya supera los cinco millones, con graves consecuencias para personas y familias. Respecto a los hijos jóvenes, el paro alcanza más del 50%. Esto plantea gravísimos problemas para la vida y la realización de las personas.

Continuando con el lema del encuentro de Milán, la relación entre el bien y la armonía de la familia es obvia. La familia necesita momentos frecuentes en los que estar juntos todos sus miembros para mantener e intensificar la comunidad de vida y amor que todo matrimonio y toda familia deben alcanzar. La fiesta permite a la familia reunida vivir el Día del Señor con la celebración de la fe y el descanso. Aquí tiene mucha importancia mantener la fiesta laboral del domingo, que especialmente en Europa forma parte de nuestras raíces cristianas y configura nuestra identidad. El descanso dominical es, además, un importante factor del bien común. Por eso, ante la tendencia de abrir los comercios también domingos y días festivos, no he dudado en pedir que entre todos hagamos un esfuerzo para salvar el domingo, como llevaba por título una de estas reflexiones semanales.

El Concilio Vaticano II, iniciado en Roma hace ahora cincuenta años, nos dijo que el bien y la realización de las personas, de la sociedad y de la misma Iglesia están directamente relacionados con la salud de las familias. Con el bien y la realización de la familia nos jugamos mucho.

Me complace recordar todo lo que Benedicto XVI dijo en Barcelona, con ocasión de su visita a nuestra ciudad para dedicar el templo de la Sagrada Familia, una obra emblemática y mundialmente reconocida por muchos motivos. Como nos dijo el Papa el 7 de noviembre de 2010, “los patrocinadores de este templo querían mostrar al mundo el amor, el trabajo y el servicio vividos ante Dios, tal como los vivió la Sagrada Familia de Nazaret”.

Invito, por lo tanto, a nuestras familias a participar –si les es posible- en el encuentro de Milán. Y a seguir, a través de nuestra Delegación diocesana de Pastoral Familiar, los trabajos y las conclusiones del encuentro y especialmente las orientaciones que ofrecerá el Santo Padre a las familias de todo el mundo. Si podéis asistir, allí nos encontraremos y compartiremos el riquísimo ambiente familiar que entre todos crearemos.

† Lluís Martínez Sistach 
Cardenal arquebisbe de Barcelona