Las voces de la Iglesia en tiempo de crisis


 

PALABRA Y VIDA (Domingo, 14/07/2013)

La Fundación Joan Maragall y Cáritas Diocesana de Barcelona organizaron, el pasado mes de abril, unas jornadas dedicadas a un tema muy actual: "Las voces de la Iglesia en tiempo de crisis". Un deseo de realismo y de encontrar salidas a la crisis actual presidió las dos jornadas de trabajo, en las que pudimos escuchar el análisis de la situación actual desde la economía y la sociología. Y en la segunda jornada nos centramos en una mirada más específica desde la Iglesia, contando con la ayuda del cardenal Martino, presidente emérito del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz. Entre los ponentes estuvo Michel Camdessus, ex director del Fondo Monetario Internacional y presidente de honor de las Semanas Sociales de Francia.


La Iglesia ha de tener siempre una voz que signifique, que haga presente e inteligible el amor de Dios a los hombres y las mujeres de la humanidad, a pesar del mal, siempre tan presente y activo en la historia. La voz de la Iglesia en tiempos de crisis económica y de sufrimiento de muchísimas personas y familias nos ha de hacer tomar conciencia de la fraternidad humana, del hecho de que todos somos hermanos y que Dios es nuestro Padre, el Padre de todos.

Esto significa que estamos llamados a compartir nuestros bienes espirituales y materiales con los que pasan por momentos de necesidad, y no sólo como una exigencia de caridad, sino también de justicia. La voz de la Iglesia ha de recordar siempre un principio importante de su doctrina social: la dimensión y la función social de los bienes de propiedad privada.

La voz de la Iglesia en tiempos de crisis económica ha de ser una voz coherente, que se traduzca en una ayuda en las necesidades espirituales y materiales de los hermanos necesitados. "Hechos, hechos y no sólo palabras", decía un jesuita catalán, el padre Jacint Alegre i Pujals, fundador del Cottolengo de Barcelona.

Esto es lo que hacen los cristianos aquí ahora. Cáritas, las parroquias, las congregaciones religiosas y las realidades de Iglesia procuran ayudar siempre y de forma creciente a personas sin trabajo, a jóvenes que no encuentran la primera ocupación, a familias sin vivienda o que han sufrido un desahucio, a los que necesitan alimentos, a los que ya no tienen el subsidio de paro, a aquellos a los que la crisis aboca a situaciones de angustia o de pérdida de la autoestima.

La voz de la Iglesia y de los cristianos no se reduce sólo a palabras, sino que se expresa con unas obras de misericordia coherentes con nuestra fe. Este es el tercer objetivo del Plan Pastoral de la archidiócesis para los años 2011-2015: la solidaridad como expresión de nuestra fe y de nuestro amor.

He de añadir que esta voz de la Iglesia que se expresa en obras ha hecho surgir una gran cantidad de iniciativas entre nosotros, que son fruto de la sociedad civil y de instituciones humanitarias y religiosas. Aumentan los voluntarios, aumentan las donaciones en dinero o en especies, y surgen muchas iniciativas de ayuda a las obras de la Iglesia, de ayuda a Cáritas por parte de instituciones de la sociedad civil. Asistimos a un despertar de la solidaridad. Y esto es un gran motivo de esperanza en medio del túnel por el que estamos pasando.

+ Lluís Martínez Sistach
Cardenal arzobispo de Barcelona